El Instituto Mallorquí d’Afers Socials (IMAS) ha realojado 34 personas sin techo de la red de Inclusión Social en el hotel COVID de la Playa de Palma. Este recurso, que en un principio se habilitó para quien no pudiera llevar a cabo de manera correcta el aislamiento en su casa, se ha extendido para poder cubrir la demanda de personas sin hogar que a causa de las bajas temperaturas necesitan un lugar donde permanecer. El procedimiento se puso en marcha a principios del pasado mes de diciembre y se ha vuelto a activar con la llegada de esta nueva ola de frío.
«El hotel ha pasado de ser un espacio dedicado a atender sólo personas que no podían hacer un aislamiento en su casa a alojar personas inmigrantes que habían sido contacto estrecho de positivos y también personas sin techo que necesitan resguardarse de las bajas temperaturas. Esta crisis está afectando a la población más vulnerable y trabajamos para paliar las consecuencias «, ha explicado el consejero de Drets Socials y presidente del IMAS, Javier de Juan.
Los 30 usuarios trasladados al hotel han sido alojados en habitaciones individuales de una nueva planta separada del resto por motivos de seguridad sanitaria. Además, si la situación lo requiere, el IMAS podría duplicar el número de plazas disponibles en el establecimiento.
El área de Inclusión Social activa el protocolo de emergencia por condiciones climatológicas adversas cuando I’Agència Estatal de Meteorología prevé temperaturas nocturnas por debajo de los 7 grados o fenómenos adversos como lluvia o viento.
Mientras está activo este protocolo desde el área de Inclusión Social del IMAS se intensifican las tareas destinadas a conseguir que todas las personas que pernoctan en la calle de forma habitual puedan acceder a uno de los recursos de la Red. En este sentido, la institución insular ha ampliado el horario de atención de la Unidad Móvil de Emergencia Social, que, además, ha intensificado el reparto de mantas, bebidas calientes y el servicio de acompañamiento y seguimiento a los usuarios.

El servicio cuenta con 65 plazas concertadas con el IMAS destinadas a fomentar la autonomía personal y la inclusión social de las personas con discapacidad
Representantes de la institución insular visitan la residencia de Son Caulelles para valorar el impacto directo del convenio con el Govern en la calidad de vida de las personas mayores dependientes
El presidente Llorenç Galmés ha participado en esta jornada de convivencia, creatividad y música, que ha reunido a los siete centros de la red y ha reconocido el papel de los CPAP en la promoción de un envejecimiento activo.
El presidente Galmés ha defendido durante la inauguración un modelo que garantice el bienestar, las oportunidades y una atención integral para todos los niños, niñas y adolescentes de la isla
Un encuentro pionero que, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, ha dado protagonismo a los testimonios y a los recursos que impulsan una Mallorca más accesible
El programa llegará a las más de 3.200 personas mayores de 65 años que son usuarias de alguno de los siete centros de promoción de la autonomía personal del Consell de Mallorca.
El presidente Galmés ha visitado las obras, que avanzan a buen ritmo, y supondrán la creación de 52 plazas adaptadas al nuevo modelo de atención centrada en la persona, además de mejorar la accesibilidad y la sostenibilidad del edificio.
El presupuesto del área crece un 7,4 % y consolida la reforma de centros, la apertura de nuevos servicios y el apoyo a los ayuntamientos.
El Consell cede el Teatro Principal para la celebración de este concierto solidario, que permitirá invitar a niños en situación de vulnerabilidad a través del IMAS
El plan incorpora mejoras en los centros, refuerzo de plazas de emergencia e inicia el primer programa específico para jóvenes de 18 a 25 años en situación de calle.
Reflexionar sobre como la sociedad puede contribuir a la recuperación de las víctimas y dar respuesta a sus necesidades ha sido el objetivo principal del encuentro
El presidente del IMAS y conseller de Benestar Social, Guillermo Sánchez, destaca que envejecer en buenas condiciones «debe dejar de ser una excepción para convertirse en un derecho universal».